Los cuaresmeros, tradición centenaria del Valle en la Semana Mayor – Cali – Colombia

Los cuaresmeros, tradición centenaria del Valle en la Semana Mayor – Cali – Colombia


Amasar y amasar. El panadero Saúl Navia no deja de hacerlo, luego de que puso a secar los granos de maíz, que había dejado en remojo por más de dos días, cambiando el agua de manera continua.

Amasa y sigue amasando, mientras tiene listos los huevos en el sartén, con la sal y uno que otro secreto para mezclarlos en la cocina que por más de 30 años ha usado en la preparación de delicias del Valle como los cuaresmeros, apetecidos por quienes acuden a una de las tiendas de mecato más antiguas: Panadería y confituras Las Córdobas.

Pero más que una receta en este negocio que cumple 107 años, endulzando el paladar de vallecaucanos y turistas, en pleno corazón de Palmira, la preparación de los cuaresmeros es todo un legado sobre un ritual desde la Cuaresma, cuya venta en esta Semana Santa está más que nunca en su gloria.

La Cuaresma es el período que arrancó el Miércoles de Ceniza y es la época de más disfrute de los cuaresmeros en el Valle, algunos por curiosidad y otros porque ya conocen un poco la historia de una preparación de estos panecillos en la Semana Mayor, que se remonta a la época prehispánica y que los indígenas ponían al fuego.

Esta masa era llamada serrero y los nativos la hacían con los granos del maíz, pero
que con la llegada de los españoles se convirtió en un fino panecillo.

La empresaria caleña María Claudia Figueroa heredó el saber del negocio de los confites de Las Córdobas de sus abuelos Apulio Figueroa y Waldina Lorza, quienes en 1940 adquirieron el local que iniciaron las hermanas payanesas de apellido Córdoba.

Ellas llegaron a Palmira en ese 1911, huyendo de la violencia. Ese saber pasó luego a Escipión Figueroa y a Martha Marmolejo, padres de María Claudia. Doña Martha trabajó con don Saúl y luego le dejó ese legado a su hija, en la calle 30, entre carreras 32 y 31, de Palmira. Allí, la comerciante se muestra orgullosa de la historia de una tradición y de su propia familia.

Las hermanas Córdoba llegaron a Palmira en ese 1911, huyendo de la violencia. Ese saber pasó luego a Escipión Figueroa y a Martha Marmolejo, padres de María Claudia Figueroa, la actual dueña

“Establecieron su negocio de comidas en una esquina del parque principal de Palmira, frente a la Catedral que se estaba construyendo”, dice la señora Figueroa, emocionada de que al sitio han llegado visitantes como una empresaria de China que viajó a Colombia a comprar dulces de Las Córdobas porque al otro lado del oceáno llegó la fama de la tienda. “Me pidió un contenedor de dulces, pero para eso hubiera contratado a toda Palmira”, comenta la señora al señalar que hay tres personas en la cocina, entre ellos, don Saúl.

Los interesados en los cuaresmeros pueden contactárse con Las Córdobas, en el número 316 2712848.

Saúl Navia es el panadero tradicional en Las Córdobas.

Saúl Navia es el panadero tradicional en Las Córdobas.

Foto:

Santiago Saldarriaga. EL TIEMPO

En el Instituto de Cultura de Yumbo dicen sobre los cuaresmeros que cuenta la leyenda que hace dos siglos en el Valle, durante 40 días nadie cocinaba porque el cuaresmero era el único alimento. En el municipio, la Cuaresma y la Semana Santa también han tenido sabor por el talento de las hermanas Margarita y Alicia Moreno, como lo recalca el Instituto que busca que esta tradición no se pierda en los fogones del departamento. En Yumbo, cinco familias tratan de que ese saber se herede, como el de los confites de Las Córdobas que ha pasado de un siglo a otro.

Eduardo Cruz, en una investigación del cuaresmero zarzaleño, dice que era el alimento cuando en estos días no se consumía nada con eo ingrediente carne.



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